20 abr. 2014

Reflexiones semanales: el autoboicot

Esta semana un tema recurrente, que se presenta cíclicamente y, que por lo tanto, resulta molesto, fue el autoboicot. A veces siento una gran energía, me siento renovada, capaz de emprender todas mis tareas para llegar a mis metas. Esos momentos en los que pareciera que todo va a salir bien y que el sol finalmente se dignó a salir (o finalmente nos decidimos a admitir que sale todos los días) son momentos que llamo de "iluminación". En esos momentos todo fluye, uno no piensa, actúa y siente que está avanzando hacia sus sueños. Bueno, es así hasta que esos miedos y pensamientos negativos que demuestran la falta de fe en nosotros mismos emergen y se convierten en piedras en el camino. 

Lo peor de todo es que no podés detener ese mecanismo. Cuando nos damos cuenta de nuestra maniobra, ya es demasiado tarde: metimos la pata. Me pregunto ¿es un mecanismo de defensa para no admitir que somos felices o que podemos serlo? ¿nos reprimimos porque tenemos miedo al cambio? ¿no aceptamos que somos seres que nos merecemos cumplir nuestros deseos? ¿en dónde se originan esos pensamientos represivos?

Hablando de este tema en una cena varias frases me quedaron resonando:
-"Si tenés ese impulso de energía, usalo. Total siempre va a haber un momento en el que no te sientas así. Aprovechalo"
- "¿Por qué te reprimís? Tenés la obligación de ser feliz"
-"La cuestión no es si somos felices o no. La cuestión es trabajar con nosotros mismos para estar preparados en esos momentos en los que todo nos sobrepasa"
- "A veces la vida nos pasa por encima. Uno se para y dice: pará, ¿qué estoy haciendo? Por eso lo importante es darse cuenta de que te podés morir en cualquier momento y realizar un cambio"
- "Tenés que ser cocreador de tu vida. Las situaciones se van dando, pero vos tenés que actuar y crear tu propia vida. Cada decisión que tomás tiene una consecuencia en lo que querés que sea tu vida".

Habrá que ser más conciente de que solamente tenemos el presente para ser felices. Creo que todo se resume con una frase contundente, una cachetada, de Pepe Mujica:
“Parece mentira que no cuidemos la vida, que es un paréntesis; tenemos toda la eternidad para no ser”.

13 abr. 2014

Reflexiones semanales: el sentido de la vida

Esta semana otro pensamiento recorre todas mis tareas, mis trabajos, mis rutinas. ¿Cuál es el sentido de todo lo que hago? ¿Para qué trabajo? Ya sé que es para pagar servicios, comprar comida, es decir, las cosas básicas para mantener un cuerpo vivo. Pero qué más. Si estoy viva qué tengo que hacer. ¿Tengo una misión? ¿hay un objetivo? ¿Hacia dónde hay que llegar? ¿Qué hay que conseguir? Observo a las personas tratando de pensar qué es lo que los motiva, qué es lo que los hace vivir, por qué se levantan todos los días. Veo que algunos viven por sus hijos, trabajan para que no les falte nada. Los recién casados proyectan hacia el futuro y mientras tanto ordenan sus casas, mejoran sus muebles, ahorran para viajar, planifican. Los solteros gastan lo que ganan en todo lo que los haga sentirse bien: un auto, un buen departamento, buena ropa, viajes...

¿Y cuál es el fin de todo esto? ¿Qué hay que hacer? Siendo mujer tengo varias cosas que debo hacer: verme bien, es decir, tener ropa presentable, sexy, juvenil. Debo tener el pelo lo mejor que pueda. Debo trabajar para cubrir mis gastos. Debo estudiar para tener un título. Debo formarme intelectualmente. Debo hacer ejercicio para estar físicamente bien porque no puedo permitirme tener kilos de más. Muchas de esas cosas me faltan, pero si hiciera todo lo que hay que hacer ¿me sentíria feliz? ¿Sería garantía de felicidad?

Cuando era una nena creía que el mundo adulto me daría respuestas. Pensaba que los adultos sabían lo que hay que hacer en cada situación, que pensaban antes de actuar, que no se comportaban como adolescentes. Después me di cuenta de que no existe la adultez en esos términos. Seguimos siendo nosotros mismos un poco más maduros como si fuéramos niños grandes. La adultez no es sinónimo de felicidad.

Y lo peor de todo es cuando te sentís confundido y no sabés si estás haciendo las cosas bien. Cuando ya no estás seguro y cuando no estás conforme con vos mismo. Bueno, a veces me siento así. Nada me satisface y nada de lo que hago me llena. En esos momentos la vida pierde sentido. La felicidad es algo lejano, disponible para los demás porque uno no es como los demás, porque uno a veces siente que no se lo merece. Y queda la duda, o la recriminación, de si hice las cosas bien. Si ha sido lo suficientemente hermoso. Ahí es cuando la luz que hay en nosotros se va.

La pregunta es: ¿qué estamos haciendo por nuestra felicidad?

Eroticones 05 "Camisón sexy"


8 abr. 2014

Reflexiones semanales: El deseo y la soledad

No sé por qué cada semana solamente algunos tipos de pensamiento rondan por mi cabeza. Supongo que le debe pasar a todo el mundo. Mi reikista me explicó que cada día tenemos una energía diferente y por eso no podemos sentirnos da la misma forma siempre. Esta semana dos temas han estado en mi pensamiento. El primero y principal en mi vida es el deseo. A veces deseo tantas cosas hasta el punto en que dejo de desear: el deseo es tan insoportable que se aniquila a sí mismo. En esos momentos me siento agotada por el impulso del deseo y cuando finalmente desaparece me siento liberada. Entonces me pregunto qué es el deseo. Qué parte de ese deseo está justificado, es decir, qué parte de esos deseos son sinceros y qué parte son autoimpuestos, sugeridos, en fin, ilusorio.Y ahi está la cuestión: qué es lo real y qué es la fantasía. Digo que esa es la cuestión porque lo que más me cuesta es distinguir entre qué hay de real, de sincero, de legítimo, en el deseo. Si es lo que nos impulsa a estar vivos, lo que nos permite seguir existiendo, cómo hay que hacer para que no se desborde, para que no se autoaniquile. Porque si el deseo desaparece, ¿no queda el vacío mismo? ¿No es volver al punto inicial? No sé, todavía me lo pregunto.

El otro tema es la soledad. Me puse a pensar en qué consiste. Todos vivimos en soledad. Quiero decir que venimos al mundo solos y nos vamos solos. Y no lo digo de manera pesimista, sino en un sentido más amplio porque todo lo que vivimos, hacemos, sentimos, lo hacemos cada uno de nosotros. La experiencia es intransferible. Entonces, ¿es buena la soledad? ¿es mala? ¿qué es la soledad? ¿es un estado pasajero? ¿es un estado mental? Creo que es bueno, hasta sano, tener momentos con nosotros mismos para relajarnos, para descansar del mundo, para reencontrarnos. Pero también es vital tener contacto con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra pareja. Además de las personas con las que nos relacionamos en nuestros trabajos, lugares de estudio, etcétera. En un mundo en el que todos estamos conectados a través de pantallas, de miles de redes sociales, de miles de posteos, la soledad está más presente que nunca. 

Ahora bien, garabateando una respuesta a estas preguntas y teniendo en cuenta que cuando uno realiza una pregunta es porque ya sabe en parte la respuesta: una primera conclusión es que ante el deseo y la soledad ningún extremo es posible. Si seguimos el camino del medio, tal vez, después de tantas vueltas y trabajo mental, encontremos algo de lucidez para sentirnos mejor.